Opinar disp-dest-aborto

Published on julio 10th, 2015 | by Enrique Sepúlveda

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Yo le digo NO/SI al aborto

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Es un tema delicado. Aborto terapéutico, aborto en caso de violaciones, aborto adolescente, asesinato de una vida, condena eterna. Creencias, hechos, vivencia.

Existen personas que simplemente se bloquean y que seguro no leerán todo esta opinión. Para quienes NO es NO o para quienes SÍ es SÍ. Para quienes el mundo es blanco y negro de la boca para afuera (porque hay que reconocer que todos somos indulgentes con nosotros mismos).

Uno podría fácilmente (y muchos lo hacen) decir que condena el aborto en todas sus formas. Que toda vida tiene derecho a ser, que todo feto sin importar la cantidad de días o semanas que tenga, debe ser protegido por nuestra sociedad. Más aún, también uno puede decir que matar un feto es asesinato, es quitar una vida, por lo tanto un pecado a ojos de Dios.

Pero el tema no es tan simple, como en tantos otros casos.

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El tema religioso

Primero y para despejar el tema religioso. Cada uno cree en lo que quiere creer. Por eso son creencias, son individuales y, hasta donde permite el libre albedrío, todos tienen derecho a elegir sea correcto o no, cómo vivir sus religiones, creencias o fé.

Desde un punto de vista religioso, el ateo tiene derecho a ser ateo. Es parte de la libertad que les da Dios.

Desde un punto de vista político religioso, la religión no se puede meter en la ley de los hombres. Por lo tanto, no puede determinar (aunque sí influenciar) lo que los hombres deciden que es legal.

Por lo tanto, por simple libertad, debiera estar despenalizado el aborto. Porque si se trata de un tema de fé, los fieles decidirán no abortar y los infieles decidirán sí abortar. Las penas del infierno para ellos. Pero es SU decisión. Por eso son libres de cometer errores y de aprender de ellos.

Al final, somos juzgados por lo que hacemos, por lo que decidimos y por lo tanto todos tienen derecho a equivocarse. La religión no puede OBLIGAR a la gente a portarse bien, es la gente la que debe hacerlo por su cuenta. La religión puede dar un marco, puede enseñar valores y credos, pero son herramientas que el hombre debe usar (y la mujer claro).

El tema legal

Desde un punto de vista legal, la cosas se pone más complicada, pero ni tanto. Acá hay que determinar a partir de cuándo el feto pasa a ser persona con derechos, de igual forma que cuando un adulto deja de ser una persona con derechos.

Si partimos de la base que cuando hay muerte cerebral una persona está muerta, entonces un feto podría comenzar a ser persona desde el minuto en que tiene actividad cerebral. Esto es a partir de la semana 23 de vida. Por lo tanto, desde el quinto mes de embarazo estaríamos hablando de una persona con derechos. Esto implica que desde el quinto mes la ley puede hacerse cargo de los derechos y deberes del feto.

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Antes de eso, al igual que un adulto responsable decide si sigue manteniendo el respirador activo a una persona con muerte cerebral (para una vida que puede durar años), el mismo adulto responsable debiera poder decidir si ese feto es o no abortado.

El tema del contexto

Ahora, otro factor relevante en torno al aborto es el contexto. Si tenemos una madre (que potencialmente puede tener decenas de niños) que está con riesgo de muerte, quién decide o puede decidir qué vida es más importante. La de la potencial madre de muchos niños o la del pequeño por nacer (que todavía no tiene actividad cerebral pero sí un gran potencial como persona).

¿Y qué pasa con las violaciones? Una madre que fue violada, que con cada día de embarazo recuerda la agresión sufrida, que con cada día de embarazo sigue encerrada en una depresión condenada, en una inacabable tortura donde día a día revive ese día que quiere olvidar o superar. Y qué pasa con el niño, quién se hará cargo de él después del parto, quién se hará cargo del daño mental ocasionado a la madre.

La salud mental es un tema que todavía tiene un enorme vacío y una tremenda discusión pendiente, que no hay que dejar de lado, porque va a afectar a la madre y va a afectar al niño, con un daño que desconozco si ha sido calculado en términos de magnitud o de consecuencias a futuro.

Bordeando lo anterior, y seguro en una línea ultra cuestionable, están las personas que cometieron el error o el descuido de tener una relación sin tomar medidas anticonceptivas, o aún más en el borde, aquellas que tomaron medidas anticonceptivas, pero están dentro del porcentaje de error. Algunas de ellas en vez de asumirlo, irán a cometer uno peor, el de hacerse un aborto ilegal (si existe prohibición, siempre existirá una forma ilegal de hacerlo, como hoy).

Al prohibir el aborto lo que estamos logrando es que este segmento de la población arriesgue sus vidas en un procedimiento que no siempre será de calidad, bajo los cuidados necesarios y en condiciones apropiadas. Es decir, además de condenar el aborto y proteger la vida del no nacido, estamos condenando a la madre y descuidando la vida de esa mujer y ese feto (ambos) ya que podrían los dos fallecer producto del procedimiento ilegal.

La tarea pendiente

Lo claro es que sobre el aborto hay que legislar. Hay que definir el punto en que un feto es persona, hay que definir qué medidas cautelares se tomarán, qué garantías daremos a las madres y a los niños. Hay que establecer una red de apoyo para que esas personas que sienten pánico por su embarazo encuentren un lugar donde ser recibidos.

Hay que definir esta red de apoyo para evitar que la gente sienta que al tener un hijo, se posterga, pierde oportunidades sociales, laborales y económicas. Porque si hoy existe la urgencia de un aborto, es porque como sociedad estamos creando las condiciones para que eso ocurra.

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Somos todos responsables. Desde el padre o madre abusivo que podrían echar a su hija a la calle si llega con esa noticia hasta el empleador que prefiere contratar hombres y promover hombres porque no se embarazan.

Personalmente creo que el aborto debiera estar permitido, bajo un marco legal y una fiscalización rigurosa. Pero también creo que no basta con decir que no. Es necesario hacer mucho más con el tema.

Como dicen, no se puede tapar el sol con un dedo. Y en este caso, decir NO al aborto, es poner un dedo para tapar el sol de la vida, que es mucho más grande, amplia y compleja que ese feto, que esa potencial persona (potencialmente el mayor genio o criminal de la historia).

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About the Author

Enrique Sepúlveda

Periodista consultor especializado en contenidos digitales, arquitectura de información, experiencia de usuario y usabilidad web. A veces diseñador, a veces redactor, a veces analista de estadísticas. Fanático de Japón.



2 respuestas a Yo le digo NO/SI al aborto

  1. perro dice:

    Haces una nota donde hablas de los robos y la ineficiencia del gobierno y ahora hablas de que el gobierno debiera legislar y hasta fiscalizar el aborto. Eres un hombre lleno de fantasías en tu cabeza. Las lucas de los abortos gratuitos con los que sueñas daldrían de los impuestos de la misma gente. Quieres que el gobierno siga chupando la sangre de chile.

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